Un estudio realizado en Israel demostró que las píldoras más usadas para tratar el acné, de venta bajo receta, están asociadas con el doble de riesgo de desarrollar problemas oculares, como orzuelos o sequedad.

La isotretinoína (Roaccutane, Claravis o Amnesteem) produce efectos adversos graves, como retraso del crecimiento óseo en los adolescentes y abortos y   malformaciones congénitas cuando la usan las embarazadas.

Aun así, estos medicamentos son de uso muy común contra los casos más graves de acné en adolescentes y adultos. Según Roche, que produce Roaccutane (antes, Accutane), 16 millones de personas utilizan sólo esa marca desde 1982.

En el nuevo estudio sobre unos 15.000 adolescentes y jóvenes de Israel, el 14 por ciento de los que tomaban isotretinoína recibieron tratamiento por problemas oculares durante el año posterior al inicio del tratamiento, comparado con el 7 por ciento de un grupo sin acné y el 9,6 por ciento de otro grupo con acné que nunca había utilizado isotretinoína.

“Les recomendaría a los padres que lleven a sus hijos a un oftalmólogo antes de tomar estos medicamentos y cada tres meses el primer año de tratamiento porque con la detección precoz se pueden resolver los problemas sin efectos adversos permanentes”, dijo el doctor Rick Fraunfelder, profesor de la Oregon Health and Science University y experto en trastornos oculares por el uso de medicamentos. Un equipo del Centro Médico de Tel Aviv reunió información sobre los usuarios y los no usuarios de los medicamentos de un registro de una institución de salud. Gabriel Chodick, investigador de la Universidad de Tel Aviv y coautor del estudio, estimó que el 1 por ciento de los adolescentes del sistema Servicios de Salud Maccabi comienza un tratamiento con isotretinoína contra el acné anualmente.

Entre los participantes, que tenían unos 16 años, casi 2.000 desarrollaron enfermedades oculares inflamatorias: 991 del grupo tratado con isotretinoína, 446 del grupo que no usaba el fármaco y 354 del grupo sin acné. El problema más común fue la conjuntivitis, que se le diagnosticó a cuatro de cada 100 usuarios de isotretinoína y a dos de cada 100 participantes que no utilizaban fármacos para el acné, según publica el equipo en Archives of Dermatology.

Para Chodick, podría ser que la isotretinoína altere la función de las glándulas de Meibomio en los párpados. Esas glándulas producen una sustancia aceitosa que previene la sequedad ocular, que causa irritación o inflamación.

Además, la isotretinoína y sus metabolitos en la película lagrimal tendrían un efecto irritativo directo en la superficie (del ojo)”, expresó Chodick. Roche no hizo comentarios  sobre el estudio, pero un portavoz apuntó a posibles efectos adversos que se encuentran en la etiqueta del medicamento, como conjuntivitis, disminución de la visión nocturna y alteraciones visuales.

Aun así, Chodick sostuvo que en muchos casos, el uso del fármaco es necesario. “Los efectos preventivos y terapéuticos del uso de lágrima artificial deberían conversarse con el paciente, en especial si utiliza lentes de contacto”, indicó. Fraunfelder, en tanto, sugirió considerar seriamente los efectos adversos antes de iniciar el tratamiento.

“Es un producto relativamente peligroso. La mejor manera de evitar los efectos secundarios es no utilizarlo“, dijo. Pero si un paciente decide hacerlo, debería conversar con el médico sobre cómo prevenir el daño ocular, agregó Fraunfelder.

FUENTE: http://bit.ly/Jp097U

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