Paul Allen es uno de los hombres más acaudalados del mundo, con una fortuna que se estima en 14 mil millones de dólares, producto, sobre todo, de su participación en una de las empresas de software más exitosas de los últimos años, Microsoft, de la que fue cofundador.

Hace poco el empresario anunció que destinará parte de su riqueza al Instituto Allen de Ciencias Cerebrales con el objetivo de que se investigue ahí la naturaleza de nuestro cerebro y “algún día entender la esencia de lo que nos hace humanos”, según declaró. La más reciente donación asciende a 300 millones de dólares, que sumados a donativos previos, alcanza la suma de 500 millones de dólares.

Actualmente el Instituto Allen realiza investigaciones en optogenética (un tipo de estimulación profunda del cerebro utilizando luz), conectómica (el estudio de las conexiones en el cerebro) y observatorios cerebrales que monitorean la actividad cerebral en tiempo real; todo en cerebros de ratones que, por ser pequeños y menos complejos, favorecen estos experimentos.

“Si comienzas como un programador, como yo lo hice en la escuela secundario, el cerebro funciona de una manera completamente distinta a como las computadoras lo hacen”, dijo Allen, quien espera que los descubrimientos conseguidos contribuyan a la curación de enfermedades mentales como el Alzheimer (que su propia madre padece), el autismo, el síndrome de Down y otras.

Curiosamente Allen se mostró poco interesado en los derechos de propiedad intelectual del conocimiento generado al interior de su instituto y, por el contrario, piensa que el objetico es crear un tipo de ciencia abierta a escala industrial, con libre acceso, que por esta razón potencie el progreso científico en todos los lugares posibles en todos los ámbitos de conocimiento.

FUENTE: http://bit.ly/GR6RPp

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