El no acoger la orden de detención que le hicieran dos policías fue motivo para que la patrulla apresara, esposara y posteriormente asesinara a un joven de 28 años.El trágico hecho ocurrió el pasado miércoles en la Respaldo Ozama #39, del barrio Puerto Rico, en Los Mina. Allí resultaron heridas la esposa de la víctima, Berenice Machado, y su madre Wilma Adonis Machado.

La pareja sentimental del hoy occiso, Freddy Antonio Florián Martínez, relata que a las 5:30 de la tarde, frente a la casa de su madre, su esposo llegó en el carro de un amigo.

“Cuando mi pareja se desmonta inmediatamente la patrulla se le parqueó detrás porque parece que lo venían persiguiendo, él desmontándose lo esposaron y le entraron a golpes, y la gente me llama: corre, corre, corre, que te van a matar a tu marido”, narró.

Acongojada y con ganas de llorar, explicó la serie de sucesos. “Pero si ya está esposado, llévanos presos, pero no me lo maltraten, y ahí me tiran al suelo.

Freddy le dice, no me le ponga la mano a mi esposa que está embarazada, no me la toquen, por favor, y cuando me paro del piso me dan el tiro en la mano, después fue al carro y le dan dos tiros. Ahí sale mi mamá y le tiró uno que le rozó la frente, entonces después le dan un tiro en la espalda a Freddy que le sale en la garganta”.

 

Todo fue presenciado por comunitarios del barrio Puerto Rico, que presionaron y arremetieron en contra de la patrulla para que llevaran al joven al hospital pues los agentes pretendían irse y dejarlo morir. Antes de que la víctima fuera atendida, los médicos del hospital Darío Contreras pidieron a los agentes que le quitaran las esposas que aún ataban sus manos.

La madre de Florián, Gilda Martínez, lloró desconsoladamente frente al ataúd del joven que se dedicaba a la venta de ropas y que deja en la orfandad a tres menores de edad. El cuerpo fue expuesto en la funeraria Blandino de la Sabana Larga y sepultado ayer en el cementerio Cristo Redentor.

Versiones

Los familiares de la víctima cuentan que la Policía persiguió a su pariente porque creían que el carro en que se desplazaba era robado. Mientras que en la solicitud de medida de coerción, presentada por el fiscal adjunto Henry Arias, el Ministerio Público, explica que los policías ordenaron al joven que se detuviera porque lo observaron conducir a alta velocidad en el barrio La Aldea, del sector Los Mina, y como no acató la orden lo siguieron hasta que se detuvo en la casa de su suegra, donde su concubina quiso impedir el arresto y comunitarios del sector empezaron a lanzar piedras en contra de los policías, rompiendo los cristales a la unidad y propinándole una pedrada a uno de ellos, circunstancias en las que el cabo Junior Méndez Contreras disparó al hoy occiso al momento de subirlo a la camioneta.

En tanto, el segundo teniente César Antonio Montero fue la persona que le disparó y propinó los golpes a la esposa de la víctima y a su madre.

 

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