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La agonía de Ángel José Bracho Noriega, de 14 meses, se acabó ayer. El bebé quedó convulsionando, con fragilidad motora en las piernas y cuello, y hasta perdió el habla luego de que su padrastro lo violara para vengarse de su madre el pasado 22 de enero en el barrio Las Playitas, carretera O, de Cabimas estado Zulia.

El pequeño permaneció dos semanas en la emergencia pediátrica del Hospital Pedro García Clara; presentaba desgarramiento de ano, hematomas en sus piernas y fiebre. Solo en un día llegó a convulsionar ocho veces, recordó su madre María Bracho, de 19 años.
Hace ocho días lo dieron de alta. Su mamá se lo llevó a casa de su hermano, en la carretera D con avenida 22 del sector Las Palmas, en el municipio Simón Bolívar. Los médicos que lo atendieron le advirtieron que de sufrir otra convulsión moriría. “Quedó muy mal; prácticamente me lo dieron para que se muriera en mi casa”.
El último suspiro
El día del desenlace llegó. A las 2.00 de la tarde del pasado lunes Bracho encontró temblando a su único hijo. Estaba boca abajo en la cama, tenía secreción nasal y sangraba por la boca.
Desesperada, María corrió a pedir ayuda a los vecinos, pero cuando llegaron a auxiliarlo ya no tenía pulso. No les alcanzó el tiempo para trasladarlo al ambulatorio de Tía Juana.
Funcionarios de la Policía científica de Cabimas llegaron a la vivienda para hacer el traslado de la víctima hasta la morgue del Hospital de Cabimas.
“Mi bebé recibía el tratamiento para evitar las convulsiones, pero ya no le hacía efecto. Mi expareja lo asesinó”.
Sin el menor rasgo de dolor ni llanto, María recordó que su bebé era alegre, feliz y cariñoso. Desde los 10 meses balbuceaba su nombre. “Lo que más le duele es saberlo muerto y no conservar ni una foto para mantener vivo su recuerdo”.
Por venganza
Wílliam José Guarecuco, de 42 años, violó a su hijastro solo por vengarse de la mujer con quien apenas tenía dos meses viviendo. Creía que ella lo engañaba con otro hombre, motivo por el que tomó represalia con Ángel José.
La tarde del domingo 22, Guarecuco aprovechó que María salió a comprar comida y abusó sexualmente de su hijo.
Cuando la mujer regresó, el llanto del menor la sorprendió; corrió a buscarlo y lo encontró golpeado, sobre la cama y con rastros de sangre a su alrededor. Intentó denunciarlo pero no pudo. Guarecuco la encerró en la casa y la amarró con un mecate a la cama, mientras al niño lo torturaba metiéndole la cabeza en un balde con agua fría, al tiempo que le repetía una y otra vez que todo lo hacía por venganza.
El hombre torturó al niño hasta la saciedad y luego se marchó. María aprovechó la ausencia para gritar. Unos vecinos la escucharon, tumbaron la puerta con una mandarria y la llevaron junto con el bebé al hospital.

Horas después funcionarios del Cuerpo de Policía del Estado Zulia capturaron a Guarecuco mientras pintaba una casa cerca de su residencia. El niño estaba grave en el centro asistencial.
María Bracho, madre del menor, pidió a los organismos de seguridad la pena máxima para su expareja. Hoy la mujer comparecerá ante la subdelegación de la Policía científica de Cabimas para rendir declaraciones, mientras el hombre permanece detenido en el retén preventivo de Cabimas.

Para denuncias y noticias:

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