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Aparte de los discursos a raudales de los distintos candidatos, con promesas que nunca se cumplirán, proselitismo por ciudades, barrios y campos, diatribas extrapartidos, se ha puesto muy en boga la “mudanza” de políticos de un partido a otro.

También resaltan en estos días los actos en  que hay “juramentación” de grupos que olímpicamente pasan de uno a otro partido.  Estas situaciones no solo se dan a nivel de figuras reconocidas. Es una práctica que nada tiene de raro en comunidades de interior.

No un fenómeno nuevo, antecedentes hay de sobra. En el gobierno de los 12 años de Joaquín Balaguer, Pablo Rafael Casimiro Castro, del PRD -quien incluso llegó a sufrir un atentado en su contra por su firme postura de fogoso opositor- terminó aceptando un cargo diplomático a Balaguer: embajador ante Naciones Unidas. Washington de Peña, quien por largos años abrazó la causa del PRD, luego pasó a ser funcionario de Balaguer.

En años más recientes, Vicente Bengoa, de eterno secretario de Finanzas del PLD, llegó a “aparcelarse” al lado de Peña Gómez en el PRD. Hoy en día es funcionario en el Gobierno del PLD.

José Francisco Hernández, seleccionado por Juan Bosch para que fuera su compañero de boleta en 1990, luego pasó al PRI.

Antonio Reynoso (Padre Toño), para los comicios de 1990 fue escogido candidato presidencial del Miuca, posteriormente pasó a militar en el PRD.

Tony Raful, figura reconocida del perredeismo, cuando la división en ese partido que provocó la salida de Jacobo Majluta y la creación del PRI, decidió acompañar a su líder. Posteriormente retornó al PRD.

En la actualidad, que un dirigente o militante cruce a la acera de enfrente se da a nivel de la mayoría de los municipios del país, en los que la dirigencia política solo tiene cierta trascendencia a nivel comunitario.

Nada tiene de raro, por ejemplo, que un perredeista del distrito municipal de Estebanía, en Azua, se pase del lado del partido oficial, o viceversa, o que un reformista del municipio de Pimentel, en el Nordeste, pase a formar filas con la candidatura de Hipólito Mejía en el PRD, etc.

A nivel de prensa, esos casos los recogen medios digitales o publicaciones muy localistas. De ahí que puedan tener cierto ruido en lo que se refiere a publicidad. Y con más ahínco si llega a algún programa interactivo de radio o televisión en el lugar que se trate.

En ocasiones, en los casos de ‘mudanzas’ de dirigentes nacionales, provinciales o municipales de un partido a otro ha habido ofrecimientos en metálico, de colocación, de candidaturas, o de colocar algunos de sus parciales en posiciones.

Si es que cruza para la acera del principal partido de oposición, es casi seguro que a ese dirigente se le prometió un importante cargo para ocupar en caso de que ese partido se alce con la victoria electoral.

A nivel de la Capital, centro del poder político y económico del país, el transfuguismo político adquiere mayor notoriedad. Hay quienes desde movimientos políticos se suman a apoyar determinadas candidaturas.

El general retirado Zorrilla Ozuna, quien de seguidor del PRD por varios años, de dar su apoyo al candidato Hipólito Mejía con su Partido Cívico Radical (PCR), apareció recientemente en un acto para anunciar su apoyo a Danilo Medina, candidato del PLD. Daniel Lois, quien fuera síndico del PRD por Santo Domingo Norte, ahora hace causa común con el oficialismo.

Víctor Gómez Casanova, quien siendo secretario general del PRSC, en el año 2010 pasó a cerrar filas en el PRD del lado del ingeniero Miguel Vargas Maldonado, y ahora es diputado por ese partido opositor; Héctor Marte, dirigente reformista, acaba de cerrar filas al lado del candidato del PRD, lo mismo que Taína Gautreau, que procede del partido oficial. La ‘mudanza’ de esta última hay quienes lo catalogan como el motivo de sus desavenencias con la dirigencia del partido oficial.

Gilberto Serulle, actual síndico de Santiago, en 2010 pasó del PLD al PRD porque su partido no lo postuló;  Raúl Mondesí primero perteneció al PRSC, luego fue diputado por el PLD; de ahí el PRD lo llevó de candidato a síndico por San Cristóbal, y ostentando aún esa posición pasó de nuevo al PLD; Johnny Ventura, ex síndico de la Capital, eterno seguidor del PRD, ahora está en el PLD.

Rafael Calderón, actual senador del PLD por la provincia de Azua, fue secretario de Finanzas en el gobierno de Hipólito Mejía; Felipa Gómez, de eterna seguidora del PRD, ahora se cobija a la sombra de Danilo Medina.

Ada Aymeé de la Cruz, ex reina de belleza y actual vicesíndica de Villa Mella por el PRD, se cruzó para el PLD. El agrónomo y ex senador Víctor Hugo Hernández (Tito), primero estuvo en el PLD, del que formó parte de su Comité Central, de ahí pasó al PRSC, y en uno de los gobiernos de Balaguer fue designado secretario de Agricultura. Posteriormente volvió a acercarse al PLD, pero a principios de enero de este año fue juramentado por Hipólito para trabajar a favor de su candidatura.

Otros que “han dado el salto” de un partido a otro son el ex general Juan Bautista Rojas Tabar, quien aspirara a síndico por Santo Domingo Este fue postulado por el PRSC y ahora es seguidor de Hipólito; Abigail Soto, ex diputado por el PRI, luego comentarista aliado del PRD y ahora del lado del PLD.

Sergia Elena de Séliman aspiró a diputada en los comicios de 2010 por su entonces partido, el PRSC, y se agenció el apoyo del PLD. No vio materializados sus propósitos y ahora está apoyando a Hipólito.

El autor de este artículo es Felipe Mora
Alojado originalmente en la web PANORAMA DIGITAL

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