Por Alicia Estaba

In 2010 Juan Luis Guerra also won the Album of...

Una muy buena canción de denuncia de Juan Luis Guerra pareciera describir la situación de nuestra ciudad; como ya es costumbre, el cantautor hace una metáfora de un autobús que va en retroceso, para retratar la realidad de estos países nuestros y más aún, sin conocer nuestra región, pareciera que la melodía se la hubiera dedicado a Guayana y su giro hacia el pasado.

Lamentablemente nuestro rumbo tuvo un giro de 180 grados para llevarnos en la ruta hacia la antigüedad en todas las áreas y servicio públicos, una muestra de ello, el transporte público, si es que se le puede denominar así al único medio de movilización que tiene la comunidad. El deterioro del transporte de Ciudad Guayana ha sido tan grande, que ya la comunidad se acostumbró a ver circular y usar, unas camionetas que antes, en un pasado que data de una década, prestaban servicio sólo en las zonas rurales, con la excusa de que los caminos eran precarios y sólo vehículos rústicos podían circular por los mismos. ¿Cuándo y por qué, eso que llaman perreras, sustituyó las unidades de transporte en la ciudad?, hay que mencionarlo, la razón fue la improvisación, la falta de financiamiento de los entes encargados, para la adquisición de unidades nuevas, pero sobre todo, la desidia que permitió que las unidades de la otrora Tucaroní, se perdieran en el estacionamiento de su propia sede que quedó convertido en un cementerio automotor. Fue en la época del “revolucionario” Antonio Briceño, cuando las perreras tomaron auge, para permanecer en el tiempo y quedarse como una afrenta a los guayaneses.

Si seguimos enumerando los ejemplos de debacle en Guayana, hay que mencionar los servicios públicos que de alguna manera, se optimizaron desde la CVG y posteriormente, entraron en decadencia hasta convertirnos en una ciudad con problemas de agua, no sólo en cuanto a suministro se refiere, sino en calidad del líquido; la basura se acumuló en nuestras calles y ahí permanece para recordarnos que es un problema que ha superado las distintas gestiones locales y regionales de esta última década, a pesar de los multimillonarios recursos con que ha contado el gobierno durante este mismo lapso. El servicio eléctrico en Guayana está tan mal, que ayer sábado, mientras las autoridades nacionales anunciaban que no habría más cortes este año, a nosotros se nos daba a conocer el cronograma de las suspensiones de luz, “programadas”, alegando una vez más, trabajos de mantenimiento que nunca acaban. Todo esto, sin enumerar el deterioro galopante de la ciudad y su infraestructura.

Lo que sí ha habido en Guayana son: cambios de nombres, de logos y de slogans, la CVG ha sido la mayor de las víctimas, su desmembramiento constante la ha convertido en lo que es hoy, un edificio sede maltratado por dentro y por fuera, pero sobre todo, en su esencia, tal y como lo hicieron con las empresas básicas. La Corporación quedó en nombre, ya no es un holding de empresas, sino un ente que no representa desarrollo, ni progreso sino todo lo contrario, es una guagua en reversa a gran velocidad, sin respuesta, ni poder de decisión. Pero de esa CVG se han aprovechado muchos desconocidos, colonos, como un día los bautizó acertadamente Eliecer Calzadilla, que vinieron, se asignaron elevados sueldos, disfrutaron de todos los beneficios y se fueron sin voltear, ante la mirada atónita, pero también el silencio temeroso, de muchos guayaneses.

Lo más lamentable de toda esta situación, es que los guayaneses vamos montados en la guagua en reversa, mayoritariamente, en silencio, resignados, pocas voces se elevan para reclamar porque cada día se afianza más el oportunismo, los negocios millonarios de algunos, la protección de puestos de trabajo, esto último comprensible, especialmente en estos tiempos en que perder el trabajo significa, en muchos casos, quedarse en eso que el Papa dice que no existe, solo porque no ha venido a Guayana, el Limbo. Y es que aquí la lista de Tascón nunca desapareció, por el contrario, las presiones políticas sobre los trabajadores de las empresas del Estado arrecian cada vez más, llegando incluso a las escuelas de FMO, esas que eran un ejemplo de rectitud, ahora muestran a unas maestras conformando un bloque socialista a favor de un dirigente sindical, evidentemente impuesto. Lo que sí dejó de mostrar la empresa del hierro, son los récords de producción que fueron hace algunos años el gran orgullo de sus profesionales.

La mayor de las guaguas en reversa es Sidor que dejó de ser nuestra gran industria Siderúrgica, para ser una empresa que lleva ahora la denominación “socialista”, lo cual no es más que sinónimo del fracaso, la empresa está produciendo hoy lo mismo que hace unos 15 años, o sea antes de que fuera privatizada, demostrándose una vez más que el Estado no es empresario y si es socialista peor. Como Sidor se pueden citar las demás empresas estatizadas y hoy quebradas, amen de las mal gerenciadas en eso que llaman la cogestión, que más bien ha sido una congestión de ineptitudes.

La Alcaldía de Caroní también ha sido una guagua sin control, algunas áreas habían avanzado especialmente en lo que a recaudación de impuesto se refiere, pero ahora decidieron tomar la reversa, privatizaron la recaudación y la empresa beneficiaria del gran contrato, supone la gente que para ahorrar en operación y personal, eliminó oficinas de pago, dejando los trámites como centralizados en un lugar con un proceso engorroso, lento e ineficiente. Si antes se buscaba estado de cuenta, se cancelaba y se recibía la solvencia en una sola taquilla, ahora los contribuyentes están obligados a hacer una cola para solicitar el estado de cuenta, otra en un banco para pagar y una tercera en otra taquilla para recibir la solvencia o calcomanía de vehículo, o sea, se beneficia una empresa y se perjudica a los usuarios. Ante las quejas, las autoridades responden con la sordera ya conocida y la indiferencia.

Que Guayana es una guagua en reversa lo sabe hasta Juan Luis Guerra, a pesar de que nunca ha estado aquí, probablemente sólo porque forma parte de un país que va a gran velocidad, en retroceso hacia la prehistoria.

Detallitos… En una ciudad plagada de moscas e insalubridad, con alta incidencia en enfermedades gastrointestinales, desapareció el suero de las farmacias, un producto económico y tan necesario para los pacientes deshidratados, tanto adultos como niños ya no se consigue, parte de la escasez revolucionaria… El mismo día en que el presidente Chávez hacía su cadena desde Tocoma, asesinaron a dos trabajadores de la central hidroeléctrica, mientras esperaban el transporte, o sea, ni el despliegue de seguridad que caracteriza la visita presidencial pudo evitar hechos de sangre en ésta, una de las ciudades más inseguras del mundo…Ya escribí antes que me parecía muy buena la iniciativa de instalar equipos para gimnasia en el Parque La Llovizna, que ojalá se extendiera hacia el Cachamay y el Parque la Navidad pero, como ya es normal en el país, la falta de mantenimiento acelera el deterioro de estos equipos de uso masivo, algunos de los cuales, ya empiezan a resentirse, supervisión y atención son necesarios…

No se justifica el cierre de la avenida Sucre Figarella en horas del mediodía, en plena semana, para la demarcación, sin previa refracción y asfaltado de la misma, pareciera como que sólo se pretende mostrar las fotos del alcalde que ante el congestionamiento que causa tal falta de planificación, lejos de lograr adeptos, arrastra rechazo… Durante los días más congestionados de diciembre se aplicó la misma operación de cierre en horas pico, en la avenida Las Américas, cuando los días más tranquilos llegaron, los trabajos de asfaltado se pararon y ahí quedó sin terminar, con un peligroso desnivel que pone en riesgo a quienes circulan en sentido redoma-Alta Vista…

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